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La investigación que presentaremos a continuación, es el
resultado de un estudio realizado durante cuatro años en el
Servicio de Atención Precoz Joan Amades. ONCE. Barcelona, con
bebés ciegos de pocos días de vida hasta los dos años cumplidos
de edad. Dicho estudio ha sido desarrollado por: Dr. F.
Cantavella, Dra. R. Tarragó conjuntamente con el equipo de
Atención Temprana, formado por Mª A. Esteban, M. Morral, M.
Alvarez y M. Leonhardt. Asimismo hemos contado con valiosas
colaboraciones como son las de J.J. Tolosa, M. Ruiz, Prof. M.
Siguan y Prof. C. Trevarthen, los dos últimos eminentes
investigadores de fama internacional.
Objetivo de nuestro estudio
La valoración de las necesidades, y el progreso del
niño ciego desde las primeras etapas de desarrollo
en entender a las personas y al mundo que le rodea, precisa por
su parte el reconocimiento de los ricos esquemas de motivación
que preparan la mente humana para el aprendizaje cooperativo:
compartir el significado
en la acción y en el habla.
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Ello significa, captar el significado que objetos y acciones
tienen para otras personas, al tiempo que significa aprender a
ser, como dice Trevarthen, una pareja atenta y comprensiva en el
uso de significados. Se requiere, por tanto, una especial
flexibilidad de imaginación, un enlace de atención con otros en
un intercambio sutil y de mutuo ajuste.
El lenguaje es la forma más valiosa de este entendimiento
conjunto, pero su aprendizaje sólo es posible porque los seres
humanos tienen muchas formas prelingüísticas de penetrar en la
mente de los demás y, en especial, cuando se sienten motivados
en leer las expresiones no-verbales que se presentan en muchas
y diversas modalidades. El lenguaje para el bebé ciego no sólo
es motor de motivación sino es la penetración en un amplio
universo sugerente y posibilitador de representaciones,
pensamientos y relación significativa con el otro.
Conocer las primeras señales y signos potenciadores del
lenguaje que se dan en la relación, a la vez que conocer como
éste se inicia, configuran el núcleo del tema que presentamos a
continuación.
No obstante, para favorecer la comprensión de la
investigación realizada, presentaremos de forma muy breve las
características científicas del estudio realizado.
CARACTERISTICAS DEL ESTUDIO:
1. Hipótesis
Los niños ciegos no presentan dificultades especiales en
el desarrollo del habla. Unos son precoces en la adquisición del
lenguaje, pero los hay que lo hacen muy tardíamente; otros, con
lenguaje o no, tienen fallos en la comunicación interpersonal,
y otros viven recluídos en sí mismos y no se comunican.
La interacción madre-lactante aparece como el prototipo de
todas las formas ulteriores de intercambio. La madre interpreta
las señales del niño y las traduce en palabras, lo cual
estructura el intercambio. El intercambio lúdico y el placer
compartidos en el código privativo empleado, cumplen así su rol
estructurador. La madre representa
un espejo para el niño. Cuando
emite un sonido, el niño
reproduce este sonido. Cuando la madre
le enseña un gesto y el niño ciego lo reproduce empieza a entrar
en el fenómeno comunicativo
"si hago un movimiento con mi cuerpo,
siempre el mismo, mamá
responde de la misma manera".
La comunicación precede necesariamente al lenguaje, y este
gesto constituye para el niño un puente o andamio que permiten
la entrada a la comunicación.
El niño se interesa por el lenguaje
y se esfuerza en dominarlo,
en cuanto lo reconoce, a la par con
su entorno, como un medio privilegiado de esta comunicación.
Supone también para el niño ciego la posibilidad de comprender
y ampliar su mundo en forma progresiva e ilimitada, supone pues
el conocimiento del mundo del vidente y una universalización de
la información que recibe.
Desde estos planteamientos
formulamos las siguientes
hipótesis:
- La interacción que va a establecer la madre con el niño
determinará la aparición y nivel de lenguaje.
- Las modalidades de interacción comunicativa entre los bebés
ciegos y sus madres evolucionan según las edades del niño.
- Analizar los procesos que conducen a la organización y
adquisición de lenguaje o bien a su falta.
2. Elección
Se escogió cinco niños ciegos congénitos, sin déficits
asociados, atendidos en nuestro Servicio de Atención
Precoz desde el nacimiento
hasta los dos años.
3. Variables de la familia
Se tuvieron en cuenta las siguientes variables: presencia
de la madre, del padre. Tipo de familia (nuclear o no) Tipo de
habitat. Situación económica. Nivel cultural. estabilidad
emocional. Número de hermanos.
4. Variables del sujeto
Sexo. Lugar que ocupa en la fratría. Prematuridad.
Desarrollo psicomotor. Nivel intelectual. Personalidad.
El desarrollo de los niños fué seguido y evaluado mediante la
Escala Leonhardt de Desarrollo para niños ciegos de 0 a 2 años.
5. Método y material
Se utilizó abundante material filmado de los bebés (Sistema
VHS) desde los primeros días de vida hasta los dos años. Cada
quince días se había filmado una sesión de aproximadamente 30
minutos en el domicilio familiar. Las sesiones tenían como base
la interacción con uno o ambos padres. De cada sesión se escogió
la mejor secuencia interactiva, la cual fué cronometrada.
Para realizar el análisis
de cada secuencia se establecieron
dos tipos de fichas. La
primera consistía en la interpretación
de las conductas interrelacionadas padres-hijo que quedaban
representadas por cinco categorías:
1. No Correspondientes
2. Sincrónicas Contingentes
Simétricas
3. Interactivas
4. Dialogantes Gestuales
5. Dialogantes habla.
El siguiente paso era el registro de las conductas
observadas en el niño:
Vocales, Gestuales, Expresivas y Lenguaje,
y en la madre, padre o habitual
cuidador.
Todo el material obtenido
fue introducido como base de datos
en un programa informático
para su posterior análisis
estadístico.
MODALIDAD DIFERENCIAL DEL NIÑO CIEGO. PECULIARIDADES QUE INCIDEN EN EL HABLA.
El estudio del niño ciego requiere situarse en una postura
fundamental, comprender su propia especificidad sin hacer
comparaciones desafortunadas con el desarrollo que siguen los
niños con visión. La perspectiva que nosotros consideramos se
orienta hacia los recursos de que dispone el individuo y al modo
como los utiliza para hacer frente a las demandas del entorno
psicosocial, teniendo en cuenta que el desarrollo infantil es un
proceso dinámico y evolutivo a lo largo de la vida.
No obstante, consideramos las dificultades que aparecen
tanto en el niño como en su pareja adulta constantemente en las
primeras interacciónes. La carencia de miradas que suponen un
poderoso instrumento social y vinculativo que mediatiza y
potencia la relación con el otro. Sus primeras señales de alerta
inducen a la confusión, como por ejemplo el giro de la cabeza en
sentido opuesto de donde proviene la fuente sonora, enfocando su
oído y no su cara hacia la cara de la madre (Leonhardt 1989),
postura que inicia aproximadamente,
en el primer mes de vida. Por
ello, el niño ciego
necesitará recibir mucha ayuda específica en
las primeras etapas para poder descubrir su capacidad de
comunicarse e interaccionar con su entorno, representando un
esfuerzo suplementario en
la función organizadora y estructurante
de la madre.
A la afectividad la acecha un entorno en el que el peligro
no es previsible y del que la posibilidad de desencadenar dolor
surge inesperadamente, creando en el niño un estado permanente
de recelo y angustia ante el mundo que le rodea. El tiempo que
el niño ciego necesita para crear un sentimiento de confianza y
seguridad es muy prolongado, si se compara con el niño vidente.
No obstante, en el niño ciego la capacidad acústica no sólo
está intacta sino hipersensibilizada y pensemos que el lenguaje
se da en el seno de una imitación
fonética, de una discriminación
de sonidos. Anzieu señala
como "el yo se forma como una envoltura
sonora en la experiencia
de un baño de sonidos" y en el niño
ciego la voz humana ocupa un lugar preferente en su entorno
afectivo. Las variaciones de agudez, intensidad, tonalidad e
inflexión, producen combinaciones muy variadas e
individualizadoras. estas
inducen a sentir la frescor, la acidez,
la calma, la pasión...El
ciego desarrolla una intensa "fononomia"
que reemplaza a la "fisionomía",
que él no puede captar. La
simple audición de una voz puede suscitar la pasión o el odio.
Pero, aún más, la ausencia de visión le priva de un sinfin de
posibilidades de control y recuperación.
Estas y otras consideraciones nos hacen pensar como el bebé
ciego requiere formar una nueva organización: la creación de un
mundo de realidades diferentes pero de alto valor significativo.
ANALISIS Y COMENTARIOS DE RESULTADOS
Brevemente expondremos, a continuación, los resultados
obtenidos en la población estudiada en nuestra investigación,
siguiendo los siguientes parámetros:
a) Comunicación y lenguaje
Vemos la importancia de la utilización de conductas
interactivas en los primeros doce meses de vida aunque empezando
a utilizar al final de este período conductas dialogantes
gestuales. Al principio de este período los niños muestran unas
respuestas progresivas que se inician por conductas sincrónicas
contingentes simétricas, mostrando como a la acción de la madre
o padre, el niño responde con una conducta que va aparejada con
aquella acción. Los niños se muestran muy atentos y receptivos
en la interacción. Asimismo los elementos gestuales que los
padres prodigan a su hijo,
le introducen en la comprensión de los
significados de la comunicación
como pre-símbolos, actuando a modo
de protesis en el desarrollo del lenguaje en el niño ciego. Al
cabo de unos meses el gesto
desaparece bastante rápidamente (dada
la poca utilidad que para
el niño ciego representa en comparación
con el uso de la palabra)
para dar paso al símbolo lingüístico
y a la producción de la palabra que aumenta de forma progresiva
y , en general, bastante rápida. A partir de los doce meses el
habla pasa a ser la conducta que los padres utilizaron como
principal elemento de comunicación.
b) Formas de Comunicación
En las Formas de Comunicación utilizadas por las madres y
por sus hijos observamos
como los tres grandes grupos estudiados:
Vocales, Gestuales y Lenguaje
en los niños cuyo lenguaje siguió
un buen desarrollo siguen unas curvas paralelas siempre entre la
conducta utilizada por la
madre y la utilizada por el niño.
(transparencia)
La correspondencia de conductas entre los padres y sus hijos
parece ser que configura la mejor base para entender el
desarrollo posterior de un buen lenguaje por parte del niño.
c) Categorías del lenguaje de la madre
En este apartado es destacable como las madres que no
utilizan una estimulación tan elevada y si, en cambio, alcanzan
valores altos en la interpretación de las conductas que realiza
el bebé y, en especial, en la atribución de respuestas al niño,
son las más favorecedoras
del lenguaje. El niño veríamos es visto
como individualidad con
capacidades de interactuar y de
evolución.
d) Tiempo en que aparece el lenguaje y su utilización a los dos años de edad en la muestra del estudio
En los niños que desarrollaron un buen lenguaje el período
de iniciación se situó entre los 13-18 meses, pudiendo
presentarse de forma muy rápida o más lenta, pero observándose
como a partir de los 18 meses la aceleración era notable.
e) Dos casos prototipo. Desarrollos diferentes
Tendremos en cuenta dos casos que hemos considerado
prototipo por haberse producido
en uno, un buen y rápido lenguaje
y en el segundo, apenas
haberse producido e incluso haberse
perdido con el tiempo las pocas palabras que el niño aprendió.
En este apartado presentaremos las conductas que concurrieron.
El primer caso, observamos como aún cuando la madre se
hallaba afectada por una profunda depresión, podía identificarse
con su bebé en los momentos precisos, transfiriendo con su
movimiento, su contacto y sus palabras una satisfacción nutricia
y la base indispensable para promover su primer desarrollo. Por
tanto, no es la depresión en sí la responsable de las carencias
afectivas que puedan producirse
entre una diada determinada, sino
los efectos concretos que
la depresión ejerza sobre cada madre
en particular, es decir: cuando el vacío interior perturba la
génesis de las bases de la relación. Cuando ello se produce, el
resultado acostumbra a ser un desarrollo anormal del pensamiento
y del lenguaje. En este caso, su madre fue capaz no sólo de
nutrir su vida afectiva y cognitiva sino que además pudo ejercer
la función organizadora y estructurante adecuada para su psiquismo. El niño desarrolló un buen y completo lenguaje
comunicativo a la edad apropiada.
En el segundo caso, la madre presentó graves perturbaciones
en la consonancia afectiva con su hijo. Sabemos que la
representación del
afecto prefigura la representación del objeto,
por lo tanto no es difícil
comprender como: la alteración, la
inadecuación, la discontinuidad imprevisible del estilo
interactivo entre la díada a causa de las dificultades maternas
y paternaas, produzcan repercusiones nocivas sobre las
potencialidades representativas del bebé y luego del niño
mayorcito, sobre todo a nivel de instauración de la
representación simbólica de las palabras. Aquí, el niño iba
presentando dificultades
en la aparición de sus primeras palabras
y su número limitado,
palabras que se perdieron y no recuperaron
posteriormente.
CONCLUSIONES
El desarrollo de la investigación que de forma breve hemos presentado, nos ha permitido conocer los procesos de inicio y la comprensión de elementos potenciadores de la interacción, la relación, la comunicación y el lenguaje del niño ciego.
Asimismo, hemos podido considerar la importancia de los elementos paralingüísticos, así como el contenido del lenguaje de los padres, que permitirán el desarrollo de las habilidades comunicativas y el lenguaje de su hijo.
Por otra parte, el hecho
de conocer cada vez mejor los elementos potenciadores en las primeras interacciones,
así como el hecho de poder conocer nuevas y distintas señales
de alerta indicatorias de posibles alteraciones en la relación en
etapas muy tempranas, suponen una orientación sumamente importante
en el trabajo preventivo y clínico que se realiza en la Atención
Precoz de niños ciegos.
Anexo:
PROTOCOLO DE LA CLASIFICACION DE CONDUCTAS, CREADO PARA LA INVESTIGACION
CONDUCTAS DE COMUNICACION
Y LENGUAJE
____________________________________
1. CONDUCTAS NO CORRESPONDIENTES
Cuando la conducta no corresponde a cualqwuiera de las otras categorías por no estar dentro del marco de la relación directa entre el niño y su pareja. Son ejemplos en el niño: el movimiento de pataleo estando el niño distraído o el estar soñoliento o dormido. En el adulto: cuando habla con una tercera persona y deja de lado al niño o realiza una tarea marginal al bebé.
2. CONDUCTAS SINCRONICAS CONTINGENTES SIMETRICAS
A la acción del uno el otro responde con una acción que va aparejada con aquella, pero que no es interactiva ni comunicativa. Puede denotar que está atento, que la acción del otro le afecta y puede considerarse como el primer paso hacia la interacción: el padre habla y el niño va abriendo y cerrando los ojos, o va abriendo y cerrando las manos.
3. CONDUCTAS INTERACTIVAS
A una acción de la madre, el bebé ha respuesto con otra acción involucrada con la de ella o viceversa, p. ejem. si la madre habla, el niño explora su boca o sonrie. Es una situación compartida en la que se sigue unas secuencias de acciones y respuestas entrelazadas entre los dos protagonistas, un tren de ritmos, pausas, retiradas y aproximaciones, imitaciones, sonrisas, vocalizaciones de todo orden y entonaciones variadas que sintonizan...todo ello dentro de una atmósfera afectiva compartida.
4. CONDUCTAS DIALOGANTES GESTUALES (Intersubjetividad secundaria)
A través de códigos establecidos, la pareja se entiende con el gesto y se establece un intercambio. El niño abre y cierra la boca, chasqueando ligeramente la lengua; su madre pone agua en el vaso y da de beber al niño. Luego la madre le pregunta si quiere más y el niño responde con una negación moviendo la cabeza, lo cual quiere decir que ha entendido la primera acción del niño.
5. CONDUCTAS DIALOGANTES EN LAS QUE INTERVIENE EL HABLA
Requiere la existencia de
símbolos lingüísticos, aunque no aparezcan en el léxico
idiomático de la cultura, pero sí integrados en el llamado
"lenguaje infantil". Un ejemplo de ésto último sería
cuando el niño dice: "Ñam, ñam, oó" (comida
buena), y en la madre, al decir: "Quieres ñam, ñam?".
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