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INTRODUCCIÓN
La escolarización
de alumnos ciegos y deficientes visuales españoles ha evolucionado
en los últimos años en sintonía con la de otros alumnos
con otras necesidades educativas especiales. La puesta en práctica
del Programa de Integración Escolar, desarrollado por el Ministerio
de Educación y Ciencia a partir del año 1985 supuso un importante
impulso para la progresiva incorporación de los alumnos ciegos y
deficiente visuales a las aulas ordinarias.
La Organización Nacional
de Ciegos como principal responsable de la atención educativa de
los españoles con deficiencia visual ha ido adecuando a sus recursos
y creando otros nuevos con el fin de adecuar sus servicios a las nuevas
perspectivas normalizadoras.
Todo ello ha permitido que
la mayoría de los alumnos con deficiencia visual se encuentra actualmente
escolarizado en aulas ordinarias. Si embargo, la escolarización
generalizada de estos alumnos en centros ordinarios no significa que el
proceso de integración haya finalizado o que no pueda ser mejorado.
Por otro lado, últimamente, se esta proponiendo una nueva concepción
de la escuela, sugiriéndose perspectivas que consideran "una escuela
para todos" o "la educación inclusiva". Este enfoque significa un
paso más en la profundización del reconocimiento del alumno
con necesidades educativas especiales como una parte natural de su propio
medio.
En este trabajo se presta atención al análisis de estos aspectos. Concretamente, se revisan la historia reciente de la integración educativa en España así como los estudios que se han interesado por conocer la situación social de alumnos ciegos y deficientes visuales escolarizados en centros ordinarios, discutiéndose las implicaciones que los resultados encontrados tienen respecto al futuro de la integración educativa y en relación con la inclusión. ATENCIÓN EDUCATIVA EN ESPAÑA A ALUMNOS CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES
La repuesta educativa a los
alumnos con necesidades especiales se inicia en España con la Ley
General de Educación de 1970, que contempla la educación
de deficientes e inadaptados conjuntamente con la del resto del alumnado.
Hasta entonces la educación especial, se había desarrollado
en centros asistenciales, hospitalarios o en centros educativos específicos.
La Ley General de Educación facilitó que los alumnos con
necesidades educativas especiales se incorporasen a aulas de Educación
Especial de centros ordinarios, siempre que sus características
personales se lo permitieran. En caso contrario serían atendidos
en centros específicos. Posteriormente, la Ley de Integración
Social del Minusválido (LISMI) de 1982 impulsó a las administraciones
educativas a desarrollar una política de integración de las
personas discapacitadas en el sistema ordinario de la educación
y consecuentemente a reordenar la Educación Especial. En el marco
normativo, la concreción del mandato de la LISMI en materia de Educación
dio lugar al Real Decreto 334/1985, del que se ha derivado el proceso de
integración escolar desarrollado en los últimos diez años
en España.
Este Real Decreto establece
un conjunto de directrices y medidas para que la educación de las
personas con problemas psíquicos, físicos y sensoriales se
lleve a cabo de forma que les garantice su integración social efectiva.
Por otra parte, introduce
un nuevo concepto de Educación Especial, entendida como una parte
integrante del sistema educativo, concretada en el conjunto de apoyos y
adaptaciones necesarias para que los alumnos discapacitados puedan hacer
efectivo su derecho a la educación. Desde esta perspectiva, ya no
se trata tanto de diagnosticar las deficiencias del alumnado cuanto de
analizar cuáles son las ayudas que requiere para progresar. Del
mismo modo, no se trata únicamente de preparar a un profesorado
especializado, sino de prever los medios para que todo el profesorado pueda
acometer la tarea educativa. Este Real Decreto dio lugar al desarrollo
del Programa de Integración que mediante la puesta en práctica
de una serie de iniciativas pretendió a lo largo de 8 años
ampliar y extender la integración dentro del Sistema Educativo.
En 1990 fue aprobada la Ley General de Ordenación del Sistema Educativo
(LOGSE) que introduce cambios importantes en la política educativa
desarrollada hasta el momento Un hecho importante es la ampliación
de la escolaridad obligatoria hasta los 16 años. Además en
esta ley se recoge el concepto de necesidades educativas especiales como
alternativa, en el ámbito educativo a los conceptos de deficiente,
disminuido, discapacitado o minusválido. Ello hace que el énfasis
no se sitúe en las limitaciones del sujeto sino en la respuesta
que le corresponda dar a la escuela (Sanz del Río, 1995).
El desarrollo de todas estas
normas legales ha supuesto cambios notables en el ámbito educativo
español en los últimos diez años. La principal consecuencia
de todo ello ha sido el desarrollo de principios y valores progresivamente
más normalizadores, y que pretenden, en definitiva, la inclusión
de todos los alumnos, cualquiera sean sus necesidades en la escuela. Sin
embargo, los resultados logrados en esta década indican que la normalización
constituye todavía un objetivo por el que seguir trabajando en la
práctica educativa. Concretamente en la XXII Reunión Científica
de AEDES, los diversos ponentes han puesto de manifiesto de manera unánime
que el desarrollo hacia una escuela de la diversidad todavía no
ha finalizado. Algunas de las conclusiones más importantes a las
que se llegó en este foro fueron las siguientes (Sanz del Río,
1995):
- La actitud social ha evolucionado
favorablemente en los últimos diez años desde el rechazo
de la integración escolar, hasta la aceptación de la escuela
inclusiva para todos.
- Se aprecia, frente a la
aceptación de los principios normalizadores, inclusivos y de respeto
a la diversidad, cierta dificultad para ponerlos en práctica en
el contexto del sistema educativo.
- Se pone de manifiesto
en este sentido que el proceso político administrativo de implantación
de la reforma educativa discurre con mayor rapidez que el cambio en la
escuela y en las actitudes de quienes constituyen la comunidad educativa.
Desde esta perspectiva es
necesario considerar el impacto que en España pueden tener las propuestas
acerca de la educación inclusiva que, en buena medida, fueron sistematizadas
en la Reunión que la UNESCO organizó en SALAMANCA EN 1994.
En principio, la educación inclusiva significa que los alumnos con
discapacidades o sin ellas aprendan juntos en todos los niveles educativos,
desarrollando sus capacidades para el trabajo y la vida diaria en las mismas
instituciones y contextos. La atención en las escuelas inclusivas
se centra en cómo construir un sistema que incluya y esté
estructurado para hacer frente a las necesidades de cada uno de los alumnos,
no solamente a los que presenten discapacidades.
Estos cambios deberían
llevar a los alumnos profesores y padres a modificar su perspectiva de
la escuela, desarrollando un sentido de comunidad y apoyo mutuo que fomente
el éxito entre todos los miembros de la escuela.
Las implicaciones de este
nuevo enfoque en la práctica educativa deben ser consideradas teniendo
en cuenta el contexto social y educativo de referencia. En este sentido,
las consecuencias que conllevaría la práctica inclusiva no
deberían ser consideradas al margen de los efectos que ha tenido
el proceso de integración educativa que se ha llevado a cabo en
España en la última década (Siglo Cero, 1996).
Por este motivo, se analiza
a continuación el proceso de integración educativa de los
alumnos deficientes visuales que se ha llevado a cabo en nuestro país
así como los efectos observados en sus participantes, sugiriéndose
en base a todo ello alguna implicaciones en relación con la educación
inclusiva. EVOLUCIÓN DE LA ESCOLARIZACIÓN DE ALUMNOS CON
DEFICIENCIA VISUAL
En España, la escolarización
de los alumnos ciegos y deficientes visuales ha discurrido por trayectorias
similares a la del resto de los niños y niñas con discapacidad.
Así, la mayor parte
de los escolares ciegos o deficientes visuales venían siendo educados
hasta la década de los 80 en los colegios que la Organización
Nacional de Ciegos (ONCE) tenía en distintas ciudades del país.
En estos centros se impartían estudios correspondientes a los niveles
de Educación General Básica, Bachillerato y Formación
Profesional en régimen de media pensión o internado dependiendo
de la localización geográfica del medio familiar. En los
últimos años, a esta modalidad educativa en centros específicos
se ha sumado la opción de la integración educativa en centros
ordinarios.
En el cuadro 1 se presenta
la evolución que durante este período ha tenido la escolarización
de los alumnos españoles afectados por deficiencia visual.
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insertar aquí cuadro
1
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Tal y como puede apreciarse
a comienzos del año 1983, la mayor parte de los alumnos (59,52%)
se encontraba escolarizado en internados específicos, asistiendo
un sector notablemente menor (21,02%) a centros ordinarios. Esta situación
se ha ido invirtiendo progresivamente, de modo que durante el curso 1996,
la mayor parte de la población escolar se encontraba asistiendo
a centros no ordinarios, ubicados en la proximidad del domicilio familiar
(90,85%), acudiendo un sector minoritario de alumnos (9,14%) a los centros
específicos. Los motivos por los que se explica la progresiva normalización
de la escolarización de los alumnos deficientes visuales son diversos.
Así, en los años 70 comenzaron a surgir en distintas zonas
del país asociaciones de padres de niños deficientes visuales
que perseguían la asistencia de sus hijos a centros escolares en
su entorno familiar. Por otro lado, el desarrollo del Programa de Integración
Educativa impulsado por el Ministerio de Educación y Ciencia conllevó
la posibilidad de incrementar las opciones educativas para los alumnos
con deficiencias visuales.
La ONCE en sintonía
con esta perspectiva ha ido reorganizando sus servicios educativos de acuerdo
a la nueva situación.
Así, los centros
específicos además de continuar actuando como Colegios de
Educación Especial, se han reconvertido en Centros de Recursos Educativos
de todos los alumnos que se encuentran escolarizados en Centros Ordinarios
de su ámbito geográfico (Circular 12/90 de 21 de Junio).
Además, se ha potenciado
la implantación de Equipos de Apoyo a la Educación Integrada
en todo el territorio del país. Estos Equipos están integrados
básicamente por profesores de apoyo itinerantes, trabajadores sociales,
psicólogos, técnicos de rehabilitación básica
e instructores tiflotécnicos, además de otros profesionales
con los que se colabora en la medida que las necesidades de la atención
educativa lo requieren (oftalmólogo, especialista en núcleos
periféricos, animador socio-cultural, entre otros). En muchos lugares
del país en estos Equipos se integran profesionales de otras instituciones
implicadas también en la atención educativa de alumnos con
necesidades educativas especiales (Ministerio de Educación y Ciencia,
Consejerías de Educación de Administraciones Autonómicas,
etc). Además de estos recursos, la ONCE ofrece diversas ayudas materiales
y económicas con el fin de que los alumnos que estudian en centros
ordinarios dispongan de todo lo necesario para seguir sus estudios.
Básicamente, el objetivo
principal de la actuación de los Equipos consiste en atender las
necesidades educativas del alumno deficiente visual, asesorando a los diversos
agentes de la comunidad implicados en el proceso educativo y facilitando
las ayudas específicas derivadas de la deficiencia visual.
La atención educativa,
aunque conlleva la implicación de muy diversos profesionales del
Equipo dependiendo del período evolutivo y de las necesidades del
alumno, se articula en base a,la atención periódica que el
profesor de apoyo itinerante dispensa a cada alumno en el centro educativo
al que éste acude Generalmente, la actuación del profesor
de apoyo conlleva además de la asistencia personalizada al alumno,
el asesoramiento a los miembros de la comunidad educativa (profesores de
aula, claustro del centro, padres, etc) en los que esta integrado el alumno
deficiente visual. En definitiva, la escolarización de los alumnos
con deficiencias graves de visión ha ido adaptándose en los
últimos años a las perspectivas integradoras e inclusivas
que se han desarrollado en España en relación a la atención
educativa de alumnos con discapacidad. La Organización Nacional
de Ciegos ha contribuido mediante la inversión de muy variados recursos
tanto humanos como materiales para que los alumnos con deficiencia visual
puedan efectuar sus estudios del modo más normalizado posible, en
los centros escolares ordinarios ubicados en sus lugares de referencia.
LA SITUACIÓN DE LA INTEGRACIÓN ESCOLAR Y SOCIAL DE LOS ALUMNOS
CIEGOS Y DEFICIENTES VISUALES.
El estudio del impacto de
la integración escolar de niños con deficiencia visual ha
sido tratado por diversos trabajos en los últimos años. La
revisión bibliográfica efectuada muestra un interés
predominante de los autores haca aspectos relativos al funcionamiento social
de los alumnos. A continuación se analizan los hallazgos registrados.
En los años siguientes
a la implantación del Programa de Integración Escolar de
escolares ciegos y deficientes visuales, Fernández Dols y colaboradores
desarrollaron un trabajo de investigación con el fin de conocer
diversos aspectos relativos tanto al entorno en el que se desarrolla la
integración educativa como a la situación pedagógica
de los alumnos. El trabajo implicó la recogida de una notable cantidad
de información en una muestra de alumnos deficientes visuales integrados
en centros de la mayor parte del territorio español. Sin embargo,
las técnicas de evaluación utilizadas, las condiciones de
aplicación de las mismas y los procedimientos de análisis
de datos son factores que deben ser tenidos en cuenta a la hora de considerar
los resultados obtenidos. Especialmentente limitados son los resultados
relativos a la integración social de los alumnos integrados. Los
datos obtenidos mediante escalas de apreciación de la conducta por
parte de los adultos no muestran desviaciones respecto a escolares de la
misma edad de los alumnos deficientes visuales. Sin embargo, los mismos
autores sugieren la necesidad de contrastar esta información con
procedimientos de evaluación que consideren la observación
de las interacciones sociales en los contextos que se producen.
En los últimos años
se han publicado diversos trabajos que han tratado de profundizar estos
aspectos.
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La integración social de alumnos ciegos y deficientes visuales
Distintas investigaciones
se han interesado por conocer el funcionamiento social de los alumnos deficientes
visuales escolarizados en centros ordinarios y de los diversos factores
implicados en el mismo (modalidad del apoyo, actitudes y comportamiento
del profesor tutor, etc.).
Uno de los trabajos más
complejos, en cuanto a variables consideradas, procedimientos de evaluación
utilizados y muestra implicada ha sido el desarrollado por Díaz-Aguado
y colaboradoras (1994) En este estudio se analizaron diversas variables
asociadas a la interacción social en muestras de alumnos integrados
en centros ordinarios y de otros escolarizados en centros específicos
para deficientes visuales. Concretamente, se han analizado aspectos como
la competencia social, la percepción de la adaptación socio-emocional,
las actitudes intergrupales videntes-invidentes y la integración
social de los alumnos ciegos en el grupo de compañeros videntes.
. Se analizan a continuación
los hallazgos de estudio más directamente relacionados con la integración
social de los alumnos deficientes visuales que asisten a centros no específico
. En primer lugar, los resultados
alcanzados respecto a las actitudes hacia la integración indican
que los alumnos ciegos o deficientes visuales que asisten a centros educativos
ordinarios se muestran más favorables hacia la integración
escolar que los niños que asisten a centros específicos.
Factores como la tendencia de los de los niños a preferir el contexto
en el que viven, la influencia de las actitudes de padres y profesores
y la eficacia de la integración en el desarrollo de la tolerancia
a la diversidad son identificados por las autoras para explicar estos resultados.
Las respuestas de los adolescentes
revelan un patrón de resultados ligeramente diferente. Las diferencias
en las actitudes ante la integración no son significativamente diferentes
respecto a chicos no integrados, sin embargo, la experiencia de integración
parece asociarse a una disposición mucho mejor para actuar con videntes.
En relación con la competencia social, los resultados obtenidos
sugieren que la privación sensorial que implica la ceguera no parece
afectar significativamente al aspecto cognitivo de la competencia social.
En otras palabras, los alumnos videntes y deficientes visuales conocen
estrategias similares para interactuar con los compañeros. Si embargo
no ocurre lo mismo cuando se analizan las interacciones sociales entre
alumnos ciegos y videntes. Se han detectado diferencias, estadísticamente
significativas, entre ambos grupos. Concretamente, la interacción
de los alumnos invidentes se caracteriza respecto a la de sus compañeros
videntes por :1) ser frecuentemente ignorados por ellos, 2) aceptar las
escasas peticiones y propuestas que reciben y 3) por emitir más
peticiones de información y ayuda que las que reciben.
El análisis de la
situación social de los alumnos ciegos que asisten a centros ordinarios
(N= 40) puso de manifiesto que un alto porcentaje (60%) de dichos alumnos
manifiesta cierto nivel de integración entre sus compañeros
videntes.
El análisis de datos
considerando la edad revela que en la medida que se incrementa la edad,
aumenta el porcentaje de alumnos con cierta integración entre sus
compañeros, se incrementa el porcentaje de alumnos rechazados y
disminuye el porcentaje de alumnos aislados y, por último parece
comprobarse que la en la infancia el rechazo se asocia a las dificultades
de adaptación académica mientras que en la adolescencia esta
asociado a un escaso desarrollo de la competencia socio-emocional.
Cuando el análisis
se efectúa teniendo en cuenta el grado de discapacidad visual, se
comprueba que en el grupo de alumnos sin resto visual existe un mayor porcentaje
de niños bien integrados que en el grupo con resto visual.
La situación que
ocupa el alumno deficiente visual en aulas de integración ha sido
estudiada también por otros autores. Así, Checa y Ato (1995)
encontraron patrones similares de resultados a los informados por Díaz-Aguado
[et.al.]. Concretamente, su estudio pretendió conocer la percepción
que del niño ciego tienen sus compañeros de aula (y viceversa)
en una muestra de estudiantes de distintos niveles educativos (N= 32).
En este trabajo, en el que se utilizó el sociograma como procedimiento
de evaluación, se puso de relieve que si bien los niños ciegos
son menos elegidos para tareas que sus compañeros videntes, lo son
en la misma medida para juegos y no son rechazados ni para juegos ni para
tareas. Al igual que en el trabajo comentado anteriormente, en este estudio
se constató una mejor integración social en los indicadores
evaluados en los niños ciegos, respecto a los que conservaban resto
visual.
García Pastor y García
Jiménez (1991) utilizando también el análisis sociométrico
señalan asimismo que en la muestra estudiada (N= 7) el estatus socio-afectivo
del alumno (popular, rechazado, ignorado o controvertido) varia en relación
con la situación de interacción, bien sea ésta de
trabajo o de juego.
En definitiva, los datos
relativos a la integración social de alumnos ciegos en aulas ordinarias
revelan que los alumnos que estudian en centros ordinarios manifiestan
actitudes positivas hacia la integración escolar y conocen las estrategias
para relacionarse con sus compañeros. Sin embargo, los alumnos con
deficiencia visual muestran muchas más "iniciativas" para contactar
con sus compañeros que las que reciben por parte de éstos.
Por último, la situación social de los alumnos deficientes
visuales parece ser más favorable para alumnos sin resto visual
y estar en relación con el tipo de interacción que realizan
(juego o tarea) con sus compañeros.
Variables asociadas a la integración social
Distintos estudios se han
interesado por identificar distintas cuestiones del ambiente asociadas
a la integración social de los alumnos integrados.
García Pastor y García
Jiménez han señalado en distintos trabajos (1991, 1994) el
papel que los profesores tanto de aula como de apoyo tienen en la integración
de los alumnos con dificultades visuales.
Concretamente, estudiaron,
mediante observación participante en el aula las relaciones entre
los alumnos con deficiencia visual y sus profesores. Este procedimiento
les permitió obtener información en una serie de variables
significativas desde la perspectiva de la integración educativa:
tipo de apoyo, situaciones conflictivas situaciones difíciles y
sentimientos.
El análisis conjunto
del análisis sociométrico (comentado anteriormente) y de
las observaciones les permite concluir la existencia de relaciones entre
el status socio-afectivo del alumno su situación en el aula y sentimientos
que experimentan. En este sentido, el tipo de apoyo que se proporciona
(dentro o fuera del aula) aparece asociado al status socio-afectivo del
alumno. Cuando el trabajo con el profesor itinerante se realiza dentro
del aula se encuentran alumnos controvertidos (de alto impacto social)
o bien alumnos rechazados. En cambio, si el alumno trabaja con el profesor
itinerante fuera de la clase tiene una alta preferencia social (es popular)
entre sus compañeros. Esta relación entre la situación
del alumno y su status socio-afectivo se mantiene tanto en lo referente
a las preferencias en el trabajo como en lo referente al juego.
Estos mismos autores han
continuado indagando, desde una perspectiva "cualitativa y etnográfica"
las perspectivas de los profesores en relación con la integración
de alumnos con dificultades visuales.(García Pastor y García
Jiménez, 1994) Los resultados encontrados muestran que los profesores
de aula se encuentran con situaciones educativas difíciles que asocian
a la presencia en su aula de un alumno integrado y que ellos traducen como
dificultades en la instrucción y como un percepción conflictiva
de la integración. Por su parte los profesores de apoyo se perciben
como profesores "especializados" de niños con discapacidad visual.
Esta concepción implica una relación individual con el niño
en detrimento de la clase o la escuela.
Recientemente Salinas [et.al.]
(1996) han intentado conocer las opiniones y actitudes de distintos integrantes
del programa de integración de deficientes visuales que se desarrolla
en las provincias de Valencia y Castellón. Los resultados informados
por estos autores ayudan a ampliar los encontrados en estudios precedentes.
Así, los profesores de aula participantes en el estudio (N= 42)
indican predominantemente que la incorporación de alumnos con deficiencias
visuales en sus aulas les supone la resolución de situaciones fuera
de "lo normal", teniendo que dedicar más tiempo a su atención
que al resto de los alumnos. En otras palabras, "el profesor tiene que
multiplicar sus acciones porque éstas ya no van dirigidas al conjunto
uniforme indiferenciado de sus alumnos sino a dos conjuntos: el uno compuesto
por ´aquellos y el otro por el niño escolarizado en régimen
de integración".
Por otro lado, los profesores
informan estilos de comportamiento heterogéneos con respecto a la
autonomía social del alumno deficiente visual. Concretamente, en
algunos casos se ha podido establecer que el comportamiento del profesor,
inhibe la autonomía de los alumnos deficientes visuales constituyendo
además un modelo inadecuado para las relaciones que con ellos establecen
el resto de los alumno. En lo que hace referencia a la percepción
de los profesores itinerantes por parte de los profesores de aula, un notable
sector de los profesores interrogados manifiestan que la atención
de los alumnos con deficiencia visual "les originaría grandes dificultades"
si no contasen con su ayuda En este mismo sentido, la mayoría considera
a conveniencia de su asesoramiento a la hora de planificar la enseñanza,
aunque más de la mitad prefieren que el profesor de apoyo debería
prestar ayuda al niño deficiente visual fuera del aula.
En resumen, la revisión
efectuada pone de manifiesto que los investigadores han centrado su atención
en el análisis del papel que los profesores tanto de aula como de
apoyo tienen como agentes en el proceso de integración escolar En
general, los profesores de aula perciben como una situación difícil
la incorporación de un alumno que implica una mayor dedicación
de tiempo y una actualización en su formación. con el fin
de favorecer tanto la autonomía personal como social del alumno
integrado. El profesor de apoyo es considerado por el profesor de aula
como un especialista en deficiencia visual. que puede ayudar a la organización
de la atención de los alumnos integrados. Sin embargo los trabajos
analizados coinciden en señalar las preferencias de los profesores
de aula respecto a que el apoyo dispensado al alumno deficiente visual
se desarrolle fuera del aula. Por último, el trabajo con el alumno
fuera del aula parece asociarse a un mejor status socio-afectivo en relación
con sus compañeros. PERSPECTIVAS FUTURAS. IMPLICACIONES PARA LA
INCLUSIÓN
Aunque los resultados expuestos
deben ser considerados con cautela ya que proceden de un limitado numero
de trabajos, apuntan ciertos efectos que el programa de integración
escolar de alumnos ciegos y deficientes visuales esta teniendo en España.
En otras palabras, los alumnos que estudian en Centros ordinarios se manifiestan
de acuerdo con el proceso, se consideran integrados en su grupo de referencia,
y son aceptados por sus compañeros para actividades que se desarrollan
en el ámbito educativo.
Sin embargo, algunos de
los resultados encontrados orientan a la necesidad de introducir cambios
en el contexto en el que se produce la integración educativa. Así
por ejemplo, se ha constatado la existencia de cierto aislamiento entre
los alumnos deficientes visuales así como su tendencia a establecer
relaciones asimétricas y a ocupar entre sus compañeros videntes
un status inferior. De lo cual se deriva la necesidad de proporcionar oportunidades
para favorecer el desarrollo de la competencia social a través de
la práctica (Díaz-Aguado [et.al.] 1995). Iniciativas como
los Programas de habilidades interpersonales desarrollados por Pelechano
[et.al.] (1994) pueden constituir alternativas útiles en este sentido.
Especial atención
merece la constatación de la importancia de los profesores de aula
y de apoyo como modelos adecuados de pautas de interacción social
entre alumnos ciegos y videntes. Por otro lado, los hallazgos relativos
a la percepción que de los profesores de apoyo tienen los profesores
de aula sugieren la necesidad de continuar analizando el impacto que en
el ambiente social del aula tiene la participación de agentes "externos
a la misma " (profesor de apoyo) con el fin de establecer los mecanismos
que faciliten en la mayor medida posible la integración de todos
ellos.
Todas estas propuestas resultan
pertinentes desde el punto de vista de la inclusión Así,
las implicaciones interventivas que se derivan de este trabajo resaltan
especialmente el diseño de contextos que faciliten el aprendizaje
de interacciones sociales eficaces por parte de todos los alumnos, tanto
ciegos como videntes, teniendo en cuenta las necesidades y características
de todos ellos.
Asimismo, aunque los servicios
de apoyo son considerado útiles y necesarios por los profesores
de apoyo parece necesario identificar procedimientos para que las modificaciones
instructivas o técnicas especializadas se proporcionen eficazmente
en el aula general.
En definitiva, la integración
escolar de niños y niñas con deficiencias visuales ha permitido
la obtención de efectos positivos tanto en los alumnos como en la
comunidad educativa española. Las propuestas hacia una escuela inclusiva
no deben considerarse sin tener en cuenta estos efectos así como
los problemas y soluciones que se han poniendo en práctica en estos
años tanto en la integración de estos alumnos como de otros
con necesidades educativas especiales. Cuestiones como la coordinación
entre recursos tanto dentro como fuera de la escuela, el mantenimiento
del proceso de evaluación continua, la dotación de recursos
adecuados a las características de los alumnos son medidas, todas
ellas, que favorecerán el mantenimiento y progreso de la integración
de alumnos con discapacidad y que en último caso deben ir construyendo
una escuela para todos. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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