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PLANTEOS RENOVADORES EN LA FORMACIÓN DE PERSONAL

 

AUTORES: Elba Alice González y Alicia Inés Boudet

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RESUMEN:
La preparación de profesores es una de las variables más significativas para que la escuela pueda ayudar a las personas a superar los efectos de una patología que determina una discapacidad y a prevenir las actitudes sociales prejuiciosas que determinan una minusvalía. La formación de recursos humanos a distancia no es un concepto nuevo ni totalmente original, pero no ha alcanzado aún el nivel de consenso y difusión que merecería por su eficacia para llegar a los sectores social y/o geográficamente aislados. El logro del prestigio necesario para su permanencia es un desafío del futuro.

PALABRAS CLAVES: Formación de profesionales / educación a distancia.

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A partir de la década del 80, en nuestro país, la República Argentina (*1) se ha abierto un gran debate acerca de la mejor manera de preparar a nuestros niños y jóvenes para asumir su responsabilidad social y acceder al empleo. Esta preocupación, compartida por las autoridades, los educadores y los padres, derivó en una evaluación y autocrítica del sistema educativo, que puso en evidencia que los programas son insuficientes, que los contenidos y métodos envejecen y resultan obsoletos y que las instituciones ya no dan respuesta a las necesidades. A partir de este diagnóstico, se inició un proceso de profundas reformas, que han quedado plasmadas en la Ley Federal de Educación y en las leyes que cada una de las provincias han promulgado para su propio territorio.
No cabe duda que la preparación profesional del maestro es una de las variables más significativas para que la escuela pueda cumplir con los roles que la sociedad le asigna. Disponer de suficiente número de docentes capacitados es imperativo si se desea asegurar la igualdad de oportunidades. La formación de formadores es un desafío para el sistema educativo, que está reclamando nuevos abordajes y procedimientos, aptos para alcanzar las mejores soluciones para todos y no para unos pocos.
Nuestro país es muy extenso (*2), con una gran concentración de población en Buenos Aires y en algunas pocas ciudades del interior, pero mayormente de naturaleza rural, ya que el campo es su más grande fuente de riqueza. Si bien en las grandes ciudades (*3) se cuenta con servicios y maestros especializados, en el resto del territorio, el número de personas discapacitadas visuales que no tienen posibilidad de acceder a una educación adecuada y un trabajo digno es extremadamente alto.
La falta de maestros especializados se puede atribuir a dos factores: primero, la ubicación geográfica de las instituciones que ofrecen programas formales de especialización no es consistente con las zonas donde existe mayor demanda potencial -tal como lo demuestra el mapa con las 8 instituciones que integran el sistema- (*4). Aunque coincide con las regiones más densamente pobladas, éstas son también las que cuentan con mayor número de profesores especializados en ejercicio, quedando sin cobertura los puntos extremos, tanto al norte como al sur del país. Segundo, los fondos destinados a la educación terciaria son insuficientes para incrementar el número de programas de formación docente de tipo tradicional, al punto que permita solucionar este déficit; por el contrario, los que están vigentes funcionan con un mínimo de aporte estatal.
Si la necesidad de formación docente para proveer los recursos humanos que permitan corregir la desigualdad planteada, pudiera asumir las características propias de un programa convencional presencial, esta opción sería, lógicamente, la elegida. Pero cuando las formas de enseñanza convencionales demuestran no responder a todas las necesidades o no pueden llegar a todos los sectores, es legítimo imaginar formas alternativas que puedan hacerlo.
Resulta perentorio, pues, la búsqueda y puesta en marcha de otros modelos de educación no convencionales, compensatorios, que puedan salvar las distancias que separan la oferta educativa de la demanda.
El objetivo del tipo de educación buscado, no es reemplazar las instituciones tradicionales, sino incorporar nuevas formas organizativas para mejorar su acción cuando ésta sea insuficiente. Una integración de la educación formal y la no formal, puede optimizar el sistema, ampliando sus ventajas al promover modificaciones en las orientaciones metodológicas y maximizar el aprovechamiento de los recursos materiales disponibles.
Según Fainholc, la educación a distancia es una forma de educación no convencional que permite llegar a más personas y lugares, utilizando métodos y enfoques innovadores, que puede y debe servir para el logro de la educación permanente. Se caracteriza por permitir el acceso a la capacitación especializada, a los docentes que residen en una ubicación geográfica alejada de los centros que ofrecen los cursos tradicionales, eliminando las restricciones que imponen la falta de recursos para trasladarse y permanecer en lugares distantes de su domicilio familiar. Permite el manejo flexible del tiempo y el espacio y determina cambios en las relaciones tradicionales entre alumnos y docentes.
La educación a distancia no pretende combatir ni suplantar la enseñanza tradicional, la enriquece, la complementa, la actualiza, la trasciende en tiempo y espacio. Como recurso para la capacitación de maestros, si bien no es un concepto nuevo ni totalmente original, no ha alcanzado -al menos en nuestro país- el nivel de consenso y difusión que merecería si tomáramos en cuenta su eficacia. La educación a distancia ha demostrado ser capaz de acercar formas de capacitación y de trabajo más actuales y eficientes a los sectores geográfica y/o socialmente aislados.
El Grupo de Trabajo Nº 3 del Congreso Estatal sobre Prestación de Servicios para Personas Ciegas y Deficientes Visuales de la ONCE, llevado a cabo en Madrid, en 1994, entre sus propuestas relativas a la formación de profesionales "considera conveniente diversificar las metodologías de formación, completando las más tradicionales hasta ahora utilizadas, de tipo presencial, con aquéllas que pueden aportar las nuevas tecnologías (formación a distancia)". Asimismo sugieren que la formación deberá proporcionarse dentro de una oferta diversificada y secuenciada en tres niveles:
a) un nivel básico con titulaciones de grado,
b) un nivel de especialización por medio de actividades de post-grado, orientadas a problemas o áreas con técnicas específicas, y
c) un nivel permanente mediante acciones formativas de actualización y reciclaje de la práctica profesional en el puesto de trabajo
El Foro Mundial de Alfabetización de Personas Ciegas y Discapacitadas Visuales reunido en Montevideo en marzo de 1996, incluyó por primera vez entre sus Recomendaciones un ítem que hace referencia a la puesta en marcha de programas de formación de personal docente y de alfabetizadores que utilicen estrategias de educación a distancia. La UMC y el ICEVI en su reunión del Comité de Alfabetización de agosto de 1993 en Barcelona declararon que: "sus acciones específicas en el área de la defensa de la alfabetización de las personas ciegas se harán sobre la base de las Recomendaciones de la Conferencia de Alfabetización de la UMC que va a tener lugar en Montevideo, Uruguay, en marzo de 1996" Foro (art.1.3), aconsejando el uso de materiales escritos y en video (art.1.5) y reconociendo la importancia del uso de la tecnología en el proceso educativo (art.2.2). También en el Plan de Acción hasta el año 2000 aprobado en la IV Asamblea General de ULAC, realizada en Santiago de Cuba en abril de 1996, se hace referencia a la conveniencia de impulsar cursos, talleres, seminarios, etc. en áreas especiales a fin de capacitar o reciclar a los profesionales que están trabajando en los servicios educativos y de rehabilitación y capacitar a nuevos profesionales en todo el territorio de los diferentes países integran la ULAC (Objetivo 5).
Es relevante la importancia de estos documentos, que, al reconocer tanto la necesidad como la idoneidad de las modalidades no convencionales para facilitar el acceso a la formación docente de aquellas personas que de otra manera no podrían acceder a ella, dan un aval político y científico a las mismas.
Dice Faure: "La educación a distancia es una modalidad que se entrega a través de un conjunto de medios didácticos que permiten prescindir de la asistencia a clases regulares, y en la que el individuo se responsabiliza de su propio aprendizaje, sin la frecuentación obligatoria de un espacio físico determinado, fortificando las oportunidades de aprender que es un derecho irrenunciable" (Faure, E., 1974).
Una de las características de la educación a distancia es que se origina en las necesidades de una población bastante restringida, con intereses especiales, para satisfacer carencias reales y finaliza en cuanto ellas desaparecen. Esta flexibilidad, que no tienen los programas convencionales, es importante por sus posibilidades de adaptación y dinamismo. Tiene una gran utilidad práctica al vincular sus programas con las expectativas inmediatas de los destinatarios que no pueden abordarse en establecimientos educativos convencionales. Sus objetivos específicos tienden a provocar cambios a corto plazo, por la adquisición de conocimientos, el desarrollo de habilidades y el cambio de actitudes. Los requisitos de ingreso a los cursos son menos estrictos y permiten el acceso de grupos heterogéneos, que buscan el aprendizaje de habilidades prácticas que emplearán en la situación concreta de trabajo. El objetivo del alumno es la satisfacción inmediata de sus necesidades de aprendizaje y la obtención de recompensas tangibles por el perfeccionamiento de sus competencias profesionales.
Con frecuencia se da la circunstancia, muy positiva, de que no sea una sola persona sino un pequeño grupo de una misma comunidad, el que emprende el curso a distancia. De tal manera, la retroalimentación que se brindan mutuamente sus integrantes, y las conexiones que se establecen, a partir de los contactos personales en los talleres, con otros grupos de diferentes comunidades, conforman una red de relaciones tan rica para los alumnos como para los profesores, no siempre conscientes o informados de las realidades socio-culturales de regiones lejanas de su propio país.
De acuerdo con Jara, "La educación a distancia es la modalidad de acción educativa que se caracteriza por la aplicación de los medios de comunicación social al logro de los objetivos de enseñanza-aprendizaje" (Jara, J., 1974). En los programas de educación a distancia, la interacción profesor-alumno y alumno-alumno está mediatizada por la utilización de soportes materiales y tecnológicos, puestos al alcance del estudiante, durante períodos de duración variable.
Cuando nos referimos al uso de tecnología educativa no nos referimos exclusivamente a la inclusión de medios sofisticados de alta tecnología. Si bien el uso de medios masivos de comunicación es posible, y hasta deseable, el desarrollo de cursos a distancia no está limitado por la posibilidad de disponer de ellos. Más bien se relaciona con el empleo sistemático de una amplia variedad de medios para el diseño y la distribución.
Estos medios pueden emplear básicamente dos formatos alternativos: el lenguaje y la imagen. El primero se materializa en diferentes modelos de comunicación escrita u oral y puede lograrse a través de la correspondencia postal, el teléfono, la teleconferencia, la conferencia por computadora, redes y programas de computación en diskettes o compact disks, u otras formas de autoinstrucción, con distintos tipos de comunicación bi o multidireccional. El contenido gráfico, que se usa cada vez más intensivamente, incluye la televisión por aire, cable o por satélite y los video casettes; y las imágenes fijas como fotografías, ilustraciones, cuadros, tablas, etc. No obstante, en nuestro medio subsisten muchas dificultades -fundamentalmente de tipo financiero- que limitan la posibilidad de apoyarse en técnicas audiovisuales, teleconferencias, comunicaciones satelitales, etc. Contribuye a generar esta situación, de la que no es ajena el temor al cambio y la novedad, barreras que sólo la experiencia positiva y la calidad de los programas podrán superar.
La problemática de la elección de un medio para la implementación de acciones educativas a distancia no es para nada simple, por el contrario implica un análisis minucioso de las características, bondades y defectos que posee cada uno de ellos. Es necesario tener en cuenta, la función de la comunicación que se quiere consignar, el nivel del auditorio o grupo de destinatarios y las condiciones materiales imperantes en la comunidad a la que está dirigido. Para seleccionar el modelo más adecuado se debe tener en cuenta de manera especial, la naturaleza de la información que se desea trasmitir: si la mayor parte de ésta es conceptual, es más efectivo el soporte escrito, si, en cambio, son contenidos procedimentales o destrezas, es preferible el soporte en video. En realidad, la solución no radica en la elección de un único medio, sino en la posibilidad de combinarlos para apoyar y complementar las posibles ventajas de cada uno de ellos.
Los sistemas multimedios parten del supuesto de que la combinación de múltiples mensajes: ópticos, audiovisuales, acústicos y escritos, da mejores resultados de aprendizaje que la enseñanza por uno sólo de ellos. Dice Gagne (1970) "ningún medio posee propiedades que lo hagan mejor en cualquier circunstancia. Cuando la efectividad de un medio de instrucción se compara con otro, en cualquier materia, es difícil encontrar diferencias significativas. A través de los años los investigadores han aprendido a considerar con escepticismo las estadísticas que tratan de mostrar la superioridad de un medio frente a otro."
La tecnología educativa influye especialmente en el momento del diseño o planeamiento, en el que se determinan las estrategias a seguir en el desarrollo del curso. Cualquiera sea el soporte en que se ofrezcan, para que la información pueda llegar al alumno, los materiales deben reunir condiciones básicas en cuanto a la presentación, al lenguaje y a la diagramación. La presentación de los materiales debe ser clara, ordenada, continua y consistente; el estilo del lenguaje debe tener rigor científico, claridad, pertinencia; también debe tener en cuenta las característica del destinatario (necesidades, expectativas, limitaciones) y las características de la asignatura (su estructura lógica, su metodología, su génesis histórica). Por último, la diagramación debe ser atractiva y variada, como incentivo de la motivación. La disposición del texto debe ayudar al logro de la estructuración e integración del conocimiento, jerarquizando los conceptos mediante el empleo de las mayúsculas, la bastardilla, la división de párrafos, los recuadros, las sangrías, etc.
En los talleres presenciales, que complementan los cursos a distancia, se realizan tareas o mostraciones, en momentos parciales o finales del desarrollo del mismo. Su objetivo es superar las limitaciones que tiene todo sistema de relaciones mediatizado, al reducir la interacción vivencial e interpersonal entre alumno y profesor. Fundamentalmente, los talleres tratan de facilitar la adquisición experiencial de destrezas cuyo fundamento teórico se han desarrollado en los módulos instructivos. Es una estrategia que favorece la autonomía del alumno, procurando que paulatinamente logre hacer por sí mismo lo que en principio sólo puede hacer con la dirección del profesor
El rol del profesor tutor o consultor es el de orientar y facilitar individualmente el aprendizaje, guiando al estudiante en el manejo del material que debe conocer, induciéndolo a la reflexión, crítica y profundización de lo aprendido. A pesar de que su función aparentemente desaparece frente a los materiales multimediales de la educación a distancia, juega un papel importante como asesor y consejero en cuanto a las técnicas de estudio, la resolución de consultas y otras dificultades de aprendizaje que puedan presentar los estudiantes. También es responsabilidad del profesor la corrección rápida y eficiente de las actividades, evaluando los logros que cada alumno obtiene. En base a estas evaluaciones, puede rectificar parcialmente el desarrollo de lo planificado, introduciendo nuevos materiales de estudio que refuercen aspectos que aparezcan poco asimilados.

En la Provincia de Buenos Aires, la Dirección General de Cultura y Educación comenzó, a partir de 1978, una experiencia que aún continúa y que denominó "sistema semipresencial o de no-residentes" . Esta forma de abordaje de la formación docente intentó, muy tímidamente, aplicar algunas técnicas no convencionales. Esta iniciativa permitió proveer recursos humanos para el desarrollo de la educación especial en catorce de las veintidós provincias argentinas (*5). Lamentablemente, la instrumentación de la reforma no tuvo en cuenta, la necesidad concomitante de proveer el presupuesto para el desarrollo de los recursos multimediales, ni para modificar el rol docente, de manera que el intento ha resultado en una forma híbrida, no demasiado eficiente. No obstante, este sistema significó un notable avance, que permitió el acceso a la especialización a muchos miles de docentes. En este momento, los egresados de ese sistema constituyen el fundamento de la educación especial de la Provincia de Buenos Aires que, con sus aspectos criticables y perfectibles, es el más amplio y comprensivo del país (*6).
En 1987, con motivo de asistir a la 8ª Conferencia Quinquenal del ICEVI, celebrada en Wirzbürg, tuvimos conocimiento de algunas teorías y técnicas innovadoras, que consideramos necesario compartir con los docentes de nuestro país. Nuestras propuestas para difundirlas, chocaron con las limitaciones del sistema estatal para flexibilizar sus programas, lo cual nos motivó inicialmente para organizar cursos fuera del circuito oficial.
El análisis de las posibilidades del sistema de formación docente, del que formábamos parte como profesoras del Instituto Superior Nº 9 de La Plata, nos convenció de la necesidad de encontrar vías alternativas que posibilitaran el acceso de todos los docentes a los nuevos enfoques y abordajes que acabábamos de descubrir. Examinamos y ensayamos diferentes estrategias, entre ellas la realización de algunos cursos presenciales breves, en colaboración con la Biblioteca Argentina para Ciegos (BAC), la organización de grupos de estudio en las Sub-comisiones de la Asociación Argentina para el Estudio de la Recuperación del Ciego y el Amblíope (ASAERCA) y la publicación de dos libros. Estas experiencias nos demostraron que esas modalidades carecían de la continuidad requerida para garantizar su eficacia. Finalmente, la creación del Centro de Formación de Post-Grado para la Educación Especial como Sub-Comisión del Instituto Platense de Ayuda para Ciegos y Disminuidos Visuales (IPAC), con sede en la ciudad de La Plata, (*7)concretó la organización de una forma alternativa de perfeccionamiento, instrumentada mediante técnicas de educación a distancia. Los objetivos del Centro procuran la actualización continua de los diversos profesionales involucrados en la atención personas con discapacidad visual, mediante la organización institucional de actividades formativas tendientes a desarrollar actitudes, conocimientos, prácticas y procedimientos adecuados para su desempeño laboral. Estas actividades incluyen cursos de especialización a distancia, seminarios, talleres, jornadas profesionales y servicio bibliográfico para actualización científica y técnica
Nuestros cursos están pensados primariamente para docentes que ya han completado su formación de grado y cuyo objetivo es la capacitación en áreas específica de la currícula, como por ejemplo la baja visión, temática que es tratada muy superficialmente en los programas vigentes y cuya profundización teórico-práctica demanda un abordaje sistemático intenso.
En los pocos años de nuestra experiencia, hemos organizado una serie de cursos con temas surgidos de las propias inquietudes de los docentes, que perciben la necesidad de actualización y capacitación de post-grado. El contenido de los mismos está desarrollado principalmente con soporte escrito, con materiales gráficos complementarios. No constituyen un libro de texto, sino que integran unidades didácticas con actividades y ejemplos, notas prácticas para su realización, reflexiones, textos complementarios u optativos, etc.
Cada unidad didáctica está estructurada en diseños especiales por módulos instructivos, y contiene las siguientes partes:
- la estructura de la red conceptual o modelo sistémico del tema;
- explicaciones complementarias redactadas por el tutor, con instrucciones para el estudio;
- desarrollo del tema, donde se explican los conceptos teóricos y se analizan las tareas prácticas;
- recomendaciones sobre bibliografía complementaria;
- ejercicios de comprobación que tienden a enfatizar la función recapituladora;
- evaluaciones parciales que son corregidas y comentadas por el profesor tutor, que las devuelve al alumno después de registrar su resultado en el legajo del mismo;
- actividades recomendadas de realización no obligatoria, donde se profundizan algunos temas puntuales, recibiendo instrucciones particulares para realizarlas.
La evaluación final se realiza en forma presencial y simultáneamente con los talleres, a fin de reducir la exigencia de traslados del estudiante para minimizar sus gastos y racionalizar sus tiempos.
Los cursos de capacitación de post-grado en la modalidad a distancia incorporados por el Centro de Formación, han permitido ampliar las opciones de formación y perfeccionamiento existente, que básicamente se estructuraban en dos ámbitos: las carreras de grado tradicionales de nivel terciario y los cursos o jornadas de actualización.
La provisión de capacitación a distancia a los maestros especializados es ya una realidad, aunque no podemos decir que el estado actual de su desarrollo incluya una difusión y apoyo generalizado, ni aún en comunidades donde realmente son la única opción. Su aceptación masiva y el logro del prestigio necesario para su permanencia, es un desafío del futuro. La incorporación de la tecnología es un proceso arduo y desigual, que demanda tanto el esfuerzo intelectual y como el financiero. Para asegurar que la calidad de la enseñanza sea de primer nivel se requiere perfeccionar los procedimentos para la producción de materiales instructivos. La evaluación permanente de los resultados de las experiencias que se están realizando permitirá ajustar las planificaciones hasta lograr estándares óptimos. El acceso irrestricto a las nuevas tecnologías y el compromiso de las instituciones de y para discapacitados visuales son las metas inmediatas de quienes hemos aceptado este reto de la post-modernidad.

(*) Presentación de filminas

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BIBLIOGRAFIA

Best, T. : "Formación del personal: como desarrollar nuestro más valioso recurso", El Educador, ICEVI, Vol. V Nº 1, 1992
Congreso Estatal sobre Prestación de Servicios para personas Ciegas y Deficientes Visuales, Madrid 1994, Volumen 1, Area de Temas Generales, ONCE, Madrid, 1996
Fainholc, Beatriz: "Educación a Distancia", Librería del Colegio, Buenos Aires, 1980.
Faure, E.: "Aprender a ser", UNESCO-Alianza, 1974
Gagne, R.: "Las condiciones del aprendizaje", Aguilar, Madrid, 1970.
Huerta, Antonio Alanís: "Formación de Formadores", Editorial Trillas, Méjico, 1996.
IV Asamblea General de Unión Latinoamericana de Ciegos: "Plan de Acción 1996-2000", Santiago de Cuba, 1996.
Jara, J.: "La empresa teleducativa como sistema", Freder, Lima, 1978
Mena, M.: "I Reunión Latinoamericana de Educación Superior Abierta y a Distancia", Méjico, noviembre 1994.
Parsons, A.S.: "Un modelo de educación a distancia para la preparación de personal", J. V. I. y B. , Vol 84, Nº9, 1984.
Unión Mundial de Ciegos: "Foro Mundial de Alfabetización de Personas Ciegas y Discapacitadas Visuales", Montevideo, Uruguay, 1996.

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