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RESUMEN:
La preparación de
profesores es una de las variables más significativas para que la
escuela pueda ayudar a las personas a superar los efectos de una patología
que determina una discapacidad y a prevenir las actitudes sociales prejuiciosas
que determinan una minusvalía. La formación de recursos humanos
a distancia no es un concepto nuevo ni totalmente original, pero no ha
alcanzado aún el nivel de consenso y difusión que merecería
por su eficacia para llegar a los sectores social y/o geográficamente
aislados. El logro del prestigio necesario para su permanencia es un desafío
del futuro.
PALABRAS CLAVES: Formación de profesionales / educación a distancia.
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A partir de la década
del 80, en nuestro país, la República Argentina (*1) se ha
abierto un gran debate acerca de la mejor manera de preparar a nuestros
niños y jóvenes para asumir su responsabilidad social y acceder
al empleo. Esta preocupación, compartida por las autoridades, los
educadores y los padres, derivó en una evaluación y autocrítica
del sistema educativo, que puso en evidencia que los programas son insuficientes,
que los contenidos y métodos envejecen y resultan obsoletos y que
las instituciones ya no dan respuesta a las necesidades. A partir de este
diagnóstico, se inició un proceso de profundas reformas,
que han quedado plasmadas en la Ley Federal de Educación y en las
leyes que cada una de las provincias han promulgado para su propio territorio.
No cabe duda que la preparación
profesional del maestro es una de las variables más significativas
para que la escuela pueda cumplir con los roles que la sociedad le asigna.
Disponer de suficiente número de docentes capacitados es imperativo
si se desea asegurar la igualdad de oportunidades. La formación
de formadores es un desafío para el sistema educativo, que está
reclamando nuevos abordajes y procedimientos, aptos para alcanzar las mejores
soluciones para todos y no para unos pocos.
Nuestro país es muy
extenso (*2), con una gran concentración de población en
Buenos Aires y en algunas pocas ciudades del interior, pero mayormente
de naturaleza rural, ya que el campo es su más grande fuente de
riqueza. Si bien en las grandes ciudades (*3) se cuenta con servicios y
maestros especializados, en el resto del territorio, el número de
personas discapacitadas visuales que no tienen posibilidad de acceder a
una educación adecuada y un trabajo digno es extremadamente alto.
La falta de maestros especializados
se puede atribuir a dos factores: primero, la ubicación geográfica
de las instituciones que ofrecen programas formales de especialización
no es consistente con las zonas donde existe mayor demanda potencial -tal
como lo demuestra el mapa con las 8 instituciones que integran el sistema-
(*4). Aunque coincide con las regiones más densamente pobladas,
éstas son también las que cuentan con mayor número
de profesores especializados en ejercicio, quedando sin cobertura los puntos
extremos, tanto al norte como al sur del país. Segundo, los fondos
destinados a la educación terciaria son insuficientes para incrementar
el número de programas de formación docente de tipo tradicional,
al punto que permita solucionar este déficit; por el contrario,
los que están vigentes funcionan con un mínimo de aporte
estatal.
Si la necesidad de formación
docente para proveer los recursos humanos que permitan corregir la desigualdad
planteada, pudiera asumir las características propias de un programa
convencional presencial, esta opción sería, lógicamente,
la elegida. Pero cuando las formas de enseñanza convencionales demuestran
no responder a todas las necesidades o no pueden llegar a todos los sectores,
es legítimo imaginar formas alternativas que puedan hacerlo.
Resulta perentorio, pues,
la búsqueda y puesta en marcha de otros modelos de educación
no convencionales, compensatorios, que puedan salvar las distancias que
separan la oferta educativa de la demanda.
El objetivo del tipo de
educación buscado, no es reemplazar las instituciones tradicionales,
sino incorporar nuevas formas organizativas para mejorar su acción
cuando ésta sea insuficiente. Una integración de la educación
formal y la no formal, puede optimizar el sistema, ampliando sus ventajas
al promover modificaciones en las orientaciones metodológicas y
maximizar el aprovechamiento de los recursos materiales disponibles.
Según Fainholc, la
educación a distancia es una forma de educación no convencional
que permite llegar a más personas y lugares, utilizando métodos
y enfoques innovadores, que puede y debe servir para el logro de la educación
permanente. Se caracteriza por permitir el acceso a la capacitación
especializada, a los docentes que residen en una ubicación geográfica
alejada de los centros que ofrecen los cursos tradicionales, eliminando
las restricciones que imponen la falta de recursos para trasladarse y permanecer
en lugares distantes de su domicilio familiar. Permite el manejo flexible
del tiempo y el espacio y determina cambios en las relaciones tradicionales
entre alumnos y docentes.
La educación a distancia
no pretende combatir ni suplantar la enseñanza tradicional, la enriquece,
la complementa, la actualiza, la trasciende en tiempo y espacio. Como recurso
para la capacitación de maestros, si bien no es un concepto nuevo
ni totalmente original, no ha alcanzado -al menos en nuestro país-
el nivel de consenso y difusión que merecería si tomáramos
en cuenta su eficacia. La educación a distancia ha demostrado ser
capaz de acercar formas de capacitación y de trabajo más
actuales y eficientes a los sectores geográfica y/o socialmente
aislados.
El Grupo de Trabajo Nº
3 del Congreso Estatal sobre Prestación de Servicios para Personas
Ciegas y Deficientes Visuales de la ONCE, llevado a cabo en Madrid, en
1994, entre sus propuestas relativas a la formación de profesionales
"considera conveniente diversificar las metodologías de formación,
completando las más tradicionales hasta ahora utilizadas, de tipo
presencial, con aquéllas que pueden aportar las nuevas tecnologías
(formación a distancia)". Asimismo sugieren que la formación
deberá proporcionarse dentro de una oferta diversificada y secuenciada
en tres niveles:
a) un nivel básico
con titulaciones de grado,
b) un nivel de especialización
por medio de actividades de post-grado, orientadas a problemas o áreas
con técnicas específicas, y
c) un nivel permanente mediante
acciones formativas de actualización y reciclaje de la práctica
profesional en el puesto de trabajo
El Foro Mundial de Alfabetización
de Personas Ciegas y Discapacitadas Visuales reunido en Montevideo en marzo
de 1996, incluyó por primera vez entre sus Recomendaciones un ítem
que hace referencia a la puesta en marcha de programas de formación
de personal docente y de alfabetizadores que utilicen estrategias de educación
a distancia. La UMC y el ICEVI en su reunión del Comité de
Alfabetización de agosto de 1993 en Barcelona declararon que: "sus
acciones específicas en el área de la defensa de la alfabetización
de las personas ciegas se harán sobre la base de las Recomendaciones
de la Conferencia de Alfabetización de la UMC que va a tener lugar
en Montevideo, Uruguay, en marzo de 1996" Foro (art.1.3), aconsejando el
uso de materiales escritos y en video (art.1.5) y reconociendo la importancia
del uso de la tecnología en el proceso educativo (art.2.2). También
en el Plan de Acción hasta el año 2000 aprobado en la IV
Asamblea General de ULAC, realizada en Santiago de Cuba en abril de 1996,
se hace referencia a la conveniencia de impulsar cursos, talleres, seminarios,
etc. en áreas especiales a fin de capacitar o reciclar a los profesionales
que están trabajando en los servicios educativos y de rehabilitación
y capacitar a nuevos profesionales en todo el territorio de los diferentes
países integran la ULAC (Objetivo 5).
Es relevante la importancia
de estos documentos, que, al reconocer tanto la necesidad como la idoneidad
de las modalidades no convencionales para facilitar el acceso a la formación
docente de aquellas personas que de otra manera no podrían acceder
a ella, dan un aval político y científico a las mismas.
Dice Faure: "La educación
a distancia es una modalidad que se entrega a través de un conjunto
de medios didácticos que permiten prescindir de la asistencia a
clases regulares, y en la que el individuo se responsabiliza de su propio
aprendizaje, sin la frecuentación obligatoria de un espacio físico
determinado, fortificando las oportunidades de aprender que es un derecho
irrenunciable" (Faure, E., 1974).
Una de las características
de la educación a distancia es que se origina en las necesidades
de una población bastante restringida, con intereses especiales,
para satisfacer carencias reales y finaliza en cuanto ellas desaparecen.
Esta flexibilidad, que no tienen los programas convencionales, es importante
por sus posibilidades de adaptación y dinamismo. Tiene una gran
utilidad práctica al vincular sus programas con las expectativas
inmediatas de los destinatarios que no pueden abordarse en establecimientos
educativos convencionales. Sus objetivos específicos tienden a provocar
cambios a corto plazo, por la adquisición de conocimientos, el desarrollo
de habilidades y el cambio de actitudes. Los requisitos de ingreso a los
cursos son menos estrictos y permiten el acceso de grupos heterogéneos,
que buscan el aprendizaje de habilidades prácticas que emplearán
en la situación concreta de trabajo. El objetivo del alumno es la
satisfacción inmediata de sus necesidades de aprendizaje y la obtención
de recompensas tangibles por el perfeccionamiento de sus competencias profesionales.
Con frecuencia se da la
circunstancia, muy positiva, de que no sea una sola persona sino un pequeño
grupo de una misma comunidad, el que emprende el curso a distancia. De
tal manera, la retroalimentación que se brindan mutuamente sus integrantes,
y las conexiones que se establecen, a partir de los contactos personales
en los talleres, con otros grupos de diferentes comunidades, conforman
una red de relaciones tan rica para los alumnos como para los profesores,
no siempre conscientes o informados de las realidades socio-culturales
de regiones lejanas de su propio país.
De acuerdo con Jara, "La
educación a distancia es la modalidad de acción educativa
que se caracteriza por la aplicación de los medios de comunicación
social al logro de los objetivos de enseñanza-aprendizaje" (Jara,
J., 1974). En los programas de educación a distancia, la interacción
profesor-alumno y alumno-alumno está mediatizada por la utilización
de soportes materiales y tecnológicos, puestos al alcance del estudiante,
durante períodos de duración variable.
Cuando nos referimos al
uso de tecnología educativa no nos referimos exclusivamente a la
inclusión de medios sofisticados de alta tecnología. Si bien
el uso de medios masivos de comunicación es posible, y hasta deseable,
el desarrollo de cursos a distancia no está limitado por la posibilidad
de disponer de ellos. Más bien se relaciona con el empleo sistemático
de una amplia variedad de medios para el diseño y la distribución.
Estos medios pueden emplear
básicamente dos formatos alternativos: el lenguaje y la imagen.
El primero se materializa en diferentes modelos de comunicación
escrita u oral y puede lograrse a través de la correspondencia postal,
el teléfono, la teleconferencia, la conferencia por computadora,
redes y programas de computación en diskettes o compact disks, u
otras formas de autoinstrucción, con distintos tipos de comunicación
bi o multidireccional. El contenido gráfico, que se usa cada vez
más intensivamente, incluye la televisión por aire, cable
o por satélite y los video casettes; y las imágenes fijas
como fotografías, ilustraciones, cuadros, tablas, etc. No obstante,
en nuestro medio subsisten muchas dificultades -fundamentalmente de tipo
financiero- que limitan la posibilidad de apoyarse en técnicas audiovisuales,
teleconferencias, comunicaciones satelitales, etc. Contribuye a generar
esta situación, de la que no es ajena el temor al cambio y la novedad,
barreras que sólo la experiencia positiva y la calidad de los programas
podrán superar.
La problemática de
la elección de un medio para la implementación de acciones
educativas a distancia no es para nada simple, por el contrario implica
un análisis minucioso de las características, bondades y
defectos que posee cada uno de ellos. Es necesario tener en cuenta, la
función de la comunicación que se quiere consignar, el nivel
del auditorio o grupo de destinatarios y las condiciones materiales imperantes
en la comunidad a la que está dirigido. Para seleccionar el modelo
más adecuado se debe tener en cuenta de manera especial, la naturaleza
de la información que se desea trasmitir: si la mayor parte de ésta
es conceptual, es más efectivo el soporte escrito, si, en cambio,
son contenidos procedimentales o destrezas, es preferible el soporte en
video. En realidad, la solución no radica en la elección
de un único medio, sino en la posibilidad de combinarlos para apoyar
y complementar las posibles ventajas de cada uno de ellos.
Los sistemas multimedios
parten del supuesto de que la combinación de múltiples mensajes:
ópticos, audiovisuales, acústicos y escritos, da mejores
resultados de aprendizaje que la enseñanza por uno sólo de
ellos. Dice Gagne (1970) "ningún medio posee propiedades que lo
hagan mejor en cualquier circunstancia. Cuando la efectividad de un medio
de instrucción se compara con otro, en cualquier materia, es difícil
encontrar diferencias significativas. A través de los años
los investigadores han aprendido a considerar con escepticismo las estadísticas
que tratan de mostrar la superioridad de un medio frente a otro."
La tecnología educativa
influye especialmente en el momento del diseño o planeamiento, en
el que se determinan las estrategias a seguir en el desarrollo del curso.
Cualquiera sea el soporte en que se ofrezcan, para que la información
pueda llegar al alumno, los materiales deben reunir condiciones básicas
en cuanto a la presentación, al lenguaje y a la diagramación.
La presentación de los materiales debe ser clara, ordenada, continua
y consistente; el estilo del lenguaje debe tener rigor científico,
claridad, pertinencia; también debe tener en cuenta las característica
del destinatario (necesidades, expectativas, limitaciones) y las características
de la asignatura (su estructura lógica, su metodología, su
génesis histórica). Por último, la diagramación
debe ser atractiva y variada, como incentivo de la motivación. La
disposición del texto debe ayudar al logro de la estructuración
e integración del conocimiento, jerarquizando los conceptos mediante
el empleo de las mayúsculas, la bastardilla, la división
de párrafos, los recuadros, las sangrías, etc.
En los talleres presenciales,
que complementan los cursos a distancia, se realizan tareas o mostraciones,
en momentos parciales o finales del desarrollo del mismo. Su objetivo es
superar las limitaciones que tiene todo sistema de relaciones mediatizado,
al reducir la interacción vivencial e interpersonal entre alumno
y profesor. Fundamentalmente, los talleres tratan de facilitar la adquisición
experiencial de destrezas cuyo fundamento teórico se han desarrollado
en los módulos instructivos. Es una estrategia que favorece la autonomía
del alumno, procurando que paulatinamente logre hacer por sí mismo
lo que en principio sólo puede hacer con la dirección del
profesor
El rol del profesor tutor
o consultor es el de orientar y facilitar individualmente el aprendizaje,
guiando al estudiante en el manejo del material que debe conocer, induciéndolo
a la reflexión, crítica y profundización de lo aprendido.
A pesar de que su función aparentemente desaparece frente a los
materiales multimediales de la educación a distancia, juega un papel
importante como asesor y consejero en cuanto a las técnicas de estudio,
la resolución de consultas y otras dificultades de aprendizaje que
puedan presentar los estudiantes. También es responsabilidad del
profesor la corrección rápida y eficiente de las actividades,
evaluando los logros que cada alumno obtiene. En base a estas evaluaciones,
puede rectificar parcialmente el desarrollo de lo planificado, introduciendo
nuevos materiales de estudio que refuercen aspectos que aparezcan poco
asimilados.
En la Provincia de Buenos
Aires, la Dirección General de Cultura y Educación comenzó,
a partir de 1978, una experiencia que aún continúa y que
denominó "sistema semipresencial o de no-residentes" . Esta forma
de abordaje de la formación docente intentó, muy tímidamente,
aplicar algunas técnicas no convencionales. Esta iniciativa permitió
proveer recursos humanos para el desarrollo de la educación especial
en catorce de las veintidós provincias argentinas (*5). Lamentablemente,
la instrumentación de la reforma no tuvo en cuenta, la necesidad
concomitante de proveer el presupuesto para el desarrollo de los recursos
multimediales, ni para modificar el rol docente, de manera que el intento
ha resultado en una forma híbrida, no demasiado eficiente. No obstante,
este sistema significó un notable avance, que permitió el
acceso a la especialización a muchos miles de docentes. En este
momento, los egresados de ese sistema constituyen el fundamento de la educación
especial de la Provincia de Buenos Aires que, con sus aspectos criticables
y perfectibles, es el más amplio y comprensivo del país (*6).
En 1987, con motivo de asistir
a la 8ª Conferencia Quinquenal del ICEVI, celebrada en Wirzbürg,
tuvimos conocimiento de algunas teorías y técnicas innovadoras,
que consideramos necesario compartir con los docentes de nuestro país.
Nuestras propuestas para difundirlas, chocaron con las limitaciones del
sistema estatal para flexibilizar sus programas, lo cual nos motivó
inicialmente para organizar cursos fuera del circuito oficial.
El análisis de las
posibilidades del sistema de formación docente, del que formábamos
parte como profesoras del Instituto Superior Nº 9 de La Plata, nos
convenció de la necesidad de encontrar vías alternativas
que posibilitaran el acceso de todos los docentes a los nuevos enfoques
y abordajes que acabábamos de descubrir. Examinamos y ensayamos
diferentes estrategias, entre ellas la realización de algunos cursos
presenciales breves, en colaboración con la Biblioteca Argentina
para Ciegos (BAC), la organización de grupos de estudio en las Sub-comisiones
de la Asociación Argentina para el Estudio de la Recuperación
del Ciego y el Amblíope (ASAERCA) y la publicación de dos
libros. Estas experiencias nos demostraron que esas modalidades carecían
de la continuidad requerida para garantizar su eficacia. Finalmente, la
creación del Centro de Formación de Post-Grado para la Educación
Especial como Sub-Comisión del Instituto Platense de Ayuda para
Ciegos y Disminuidos Visuales (IPAC), con sede en la ciudad de La Plata,
(*7)concretó la organización de una forma alternativa de
perfeccionamiento, instrumentada mediante técnicas de educación
a distancia. Los objetivos del Centro procuran la actualización
continua de los diversos profesionales involucrados en la atención
personas con discapacidad visual, mediante la organización institucional
de actividades formativas tendientes a desarrollar actitudes, conocimientos,
prácticas y procedimientos adecuados para su desempeño laboral.
Estas actividades incluyen cursos de especialización a distancia,
seminarios, talleres, jornadas profesionales y servicio bibliográfico
para actualización científica y técnica
Nuestros cursos están
pensados primariamente para docentes que ya han completado su formación
de grado y cuyo objetivo es la capacitación en áreas específica
de la currícula, como por ejemplo la baja visión, temática
que es tratada muy superficialmente en los programas vigentes y cuya profundización
teórico-práctica demanda un abordaje sistemático intenso.
En los pocos años
de nuestra experiencia, hemos organizado una serie de cursos con temas
surgidos de las propias inquietudes de los docentes, que perciben la necesidad
de actualización y capacitación de post-grado. El contenido
de los mismos está desarrollado principalmente con soporte escrito,
con materiales gráficos complementarios. No constituyen un libro
de texto, sino que integran unidades didácticas con actividades
y ejemplos, notas prácticas para su realización, reflexiones,
textos complementarios u optativos, etc.
Cada unidad didáctica
está estructurada en diseños especiales por módulos
instructivos, y contiene las siguientes partes:
- la estructura de la red
conceptual o modelo sistémico del tema;
- explicaciones complementarias
redactadas por el tutor, con instrucciones para el estudio;
- desarrollo del tema, donde
se explican los conceptos teóricos y se analizan las tareas prácticas;
- recomendaciones sobre
bibliografía complementaria;
- ejercicios de comprobación
que tienden a enfatizar la función recapituladora;
- evaluaciones parciales
que son corregidas y comentadas por el profesor tutor, que las devuelve
al alumno después de registrar su resultado en el legajo del mismo;
- actividades recomendadas
de realización no obligatoria, donde se profundizan algunos temas
puntuales, recibiendo instrucciones particulares para realizarlas.
La evaluación final
se realiza en forma presencial y simultáneamente con los talleres,
a fin de reducir la exigencia de traslados del estudiante para minimizar
sus gastos y racionalizar sus tiempos.
Los cursos de capacitación
de post-grado en la modalidad a distancia incorporados por el Centro de
Formación, han permitido ampliar las opciones de formación
y perfeccionamiento existente, que básicamente se estructuraban
en dos ámbitos: las carreras de grado tradicionales de nivel terciario
y los cursos o jornadas de actualización.
La provisión de capacitación
a distancia a los maestros especializados es ya una realidad, aunque no
podemos decir que el estado actual de su desarrollo incluya una difusión
y apoyo generalizado, ni aún en comunidades donde realmente son
la única opción. Su aceptación masiva y el logro del
prestigio necesario para su permanencia, es un desafío del futuro.
La incorporación de la tecnología es un proceso arduo y desigual,
que demanda tanto el esfuerzo intelectual y como el financiero. Para asegurar
que la calidad de la enseñanza sea de primer nivel se requiere perfeccionar
los procedimentos para la producción de materiales instructivos.
La evaluación permanente de los resultados de las experiencias que
se están realizando permitirá ajustar las planificaciones
hasta lograr estándares óptimos. El acceso irrestricto a
las nuevas tecnologías y el compromiso de las instituciones de y
para discapacitados visuales son las metas inmediatas de quienes hemos
aceptado este reto de la post-modernidad.
(*) Presentación de filminas
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BIBLIOGRAFIA
Best, T. : "Formación
del personal: como desarrollar nuestro más valioso recurso", El
Educador, ICEVI, Vol. V Nº 1, 1992
Congreso Estatal sobre Prestación
de Servicios para personas Ciegas y Deficientes Visuales, Madrid 1994,
Volumen 1, Area de Temas Generales, ONCE, Madrid, 1996
Fainholc, Beatriz: "Educación
a Distancia", Librería del Colegio, Buenos Aires, 1980.
Faure, E.: "Aprender a ser",
UNESCO-Alianza, 1974
Gagne, R.: "Las condiciones
del aprendizaje", Aguilar, Madrid, 1970.
Huerta, Antonio Alanís:
"Formación de Formadores", Editorial Trillas, Méjico, 1996.
IV Asamblea General de Unión
Latinoamericana de Ciegos: "Plan de Acción 1996-2000", Santiago
de Cuba, 1996.
Jara, J.: "La empresa teleducativa
como sistema", Freder, Lima, 1978
Mena, M.: "I Reunión
Latinoamericana de Educación Superior Abierta y a Distancia", Méjico,
noviembre 1994.
Parsons, A.S.: "Un modelo
de educación a distancia para la preparación de personal",
J. V. I. y B. , Vol 84, Nº9, 1984.
Unión Mundial de
Ciegos: "Foro Mundial de Alfabetización de Personas Ciegas y Discapacitadas
Visuales", Montevideo, Uruguay, 1996.