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LA FORMACIÓN DE PROFESIONALES EN LA O.N.C.E. HACIA UN NUEVO MODELOS INTEGRADOR.

Antonio Vallés Arándiga.

Pedagogo del Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Alicante (España).

INTRODUCCIÓN.
La formación es un aprendizaje constante técnico-reflexivo y de compromiso como una tarea intrínseca a la práctica profesional que se proyecta en la mejora de la actuación docente (Medina, 1995), en el centro, el aula y redunda finalmente en el alumno.
En el plano personal, la formación requiere adoptar una actitud positiva como una disposición para examinar con sentido crítico y sistemático la propia actividad (Stenhouse, 1982). En la medida en que ésto sea así, los profesores serán mejores profesionales en tanto en cuanto sea más conscientes de su práctica y más reflexionen sobre su intervención. Los criterios para llegar a esta reflexión práctica ha sido señalados por Roth (1989) (Véase Imbernón, 1994; p. 95).
La formación de profesionales está adquiriendo en esta últimas décadas una gran relevancia debido al creciente interés hacia la profesión docente en general y hacia la educación de los niños ciegos y deficientes visuales en particular. Representa una pieza clave en la mejora de la calidad de la enseñanza. La formación convierte a los profesionales en mediadores idóneos de la acción educativa mediante la atención individualizada a los intereses y necesidades específicas de los alumnos ciegos o deficientes visuales.
La necesidad de formación radica en la existencia en el sistema educativo de una amplia gama de problemas relativos a la práctica profesional, a los métodos empleados y a los recursos disponibles. Estos problemas deben ser abordados estimando la pertinencia de los mejores acercamientos metodológicos que sólo la formación y la innovación educativa pueden ofrecer.
Por otra parte, el sistema educativo necesita de los profesionales que prioritariamente dedican su esfuerzo y trabajo a la transformación y adaptación del Sistema Educativo a las exigencias de los alumnos ciegos y del proceso formativo (Medina, 1995; p. 143).
Esta necesidad de formación y de desarrollo profesional se ha venido manifestando públicamente a través de:
a) Las numerosas obras publicadas referidas al tema.
b) Intensificación del estudio por parte de la universidad.
c) El patrocinio de organismos como la OCDE, El Consejo de Europa, la UNESCO, entre otras.
d) Los medios de comunicación han contribuido decididamente a la promoción de decisiones y debates públicos acerca de la educación.
e) Las Reformas Educativas en un gran número de paises.
f) El cuestionamiento de la función docente por parte de los propios profesionales y la sociedad.
g) La necesidad de actualización de los contenidos científicos y didácticos, de acuerdo con las nuevas exigencias de los avances científicos y tecnológicos y su necesaria adecuación a la educación de las personas con ceguera o deficiencia visual.
La formación de profesionales está fundamentada en el análisis de los cambios sociales y de las necesidades futuras de nuestra sociedad que suponen procesos vertiginosos (Imbernón, 1994; p. 9), anticipando así cual será la función de la educación, de la institución educativa y del profesorado en ese nuevo marco.
Planificar la formación de profesionales exige, por otro lado, cumplir el requisito de hacer estudios prospectivos sobre los cambios políticos, técnicos, culturales, económicos y demográficos que pueden afectar a nuestra sociedad, puesto que, en un futuro tendrán su repercusión en las necesidades educativas de nuestros profesionales y de nuestros alumnos privados de visión. Como consecuencia d eello deben analizarse las necesidades, los problemas y las demandas de formación (Meirieu, 1987).

1. EL MODELO INTEGRADOR DE LA ONCE.
Denominado así porque intenta conciliar en una acción sistematica todo el proceso de formación de profesionales en lo concerniente a la autoformación, la formación institucional a sus propios técnicos y la formación a todos los sectores de la Comunidad Educativa; empleando para ello diversos modelos formadores y múltiples modalidades formativas, (OCDE/CERI, 1985) todas ellas compatibles complementarias, de las cuales se explican en las líneas siguientes las principales características de las modalidades formadoras empleadas en la ONCE:

1.1. La formación de los profesionales internos de la institución.
1.1.1. La formación orientada individualmente.
El modelo conceptual es clásico (Rogers, Dewey) y afirma que el único aprendizaje que tiene una influencia significativa en el comportamiento es el que se fundamenta en el autoaprendizaje y el autodescubrimiento (Imbernón, 1994).
Este modelo se define como aquella acción educativa en la que el profesional diseña su propia formación y orienta su aprendizaje mediante el acceso a la oferta educativa externa a la propia ONCE. Es la formación ofrecida por la Comunidad Educativa y sus instancias formadoras a través de múltiples modalidades (cursos, cursillos, seminarios, etc.), el profesional de la institución accede a dicha formación mediante un sistema de ayudas económicas individuales a la formación.

1.1.2. La formación según el modelo de observación/evaluación.
Las observación y la valoración de la enseñanza facilita al profesorado y a los profesionales de la educación datos sobre los que se puede reflexionar y analizar para favorecer el aprendizaje de los alumnos y de la intervención educativa. La reflexión individual sobre la propia práctica puede mejorar con la observación de otros. Los juicios aportados por un observador externo contribuyen a objetivar los procesos de análisis de la propia práctica docente.
Este modelo se desarrolla mediante el establecimiento de grupos de trabajo o seminarios permanentes en los Equipos Específicos de Atención Educativa a las personas con ceguera o deficiencia visual y los profesionales de los Centros de Recursos Educativos. La viabilidad de este modelo ha sido ampliamente validada por Showers, Joyce y Bennet, (1987) y Sparks (1983).

1.1.3. La formación a través del modelo de desarrollo y mejora.
Mediante la implicación en tareas de desarrollo curricular, diseño de programas, proyectos didácticos u organizativos para resolver situaciones problemáticas generales o específicas relacionadas con la intervención educativa en los alumnos ciegos o deficientes visuales.
El procedimiento es el siguiente: Se realizan lecturas, discusiones, debates, observaciones, etc. y reuniones sistemáticas de los Equipos Específicos así como de los Departamentos Didácticos y Equipos Educativos cuando se trata de un Centro Específico de la ONCE. Este modelo se extiende también a la Comunidad Educativa y sus entidades formadoras, principalmente los Centros de Profesores.
La fundamentación de este modelo estriba en la concepción de que los profesionales aprenden de manera más eficaz cuando tienen necesidad de conocer algo concreto o han de resolver un problema; también se basa en que las personas que están más próximas a su trabajo tienen una mejor comprensión de lo que se requiere para mejorarlo. (Imbernón, 1994; p. 71).

1.1.4. El modelo de entrenamiento o institucional.
La asistencia a cursos y seminarios en los que el ponente es una persona experta que establece el contenido y el desarrollo de las actividades de acuerdo con las necesidades de formación de los profesionales que intervienen en la educación de las personas ciegas o deficientes visuales. Los objetivos, el contenido y el programa de formación se diseña desde los módulos de Formación de Profesionales de los Centros de Recursos Educativos de la ONCE para su zona geográfica de influencia y, asímismo, por la Comisión de Formación de la Sección de Educación e incluye aspectos teóricos, demostración de estrategias, y prácticas en situaciones simuladas (Joyce y Showers, 1988).
Un aspecto de interés del modelo institucional es la continuidad que tiene la formación a través de la constitución de seminarios o grupos de trabajo por temas monográficos tales como la Atención Temprana de los niños ciegos, El Diagnóstico Psicopedagógico de los alumnos con ceguera o deficiencia visual, por citar algunos ejemplos.

1.2. La formación a profesionales de la Comunidad Educativa.
Es la formación que la propia ONCE ofrece a los profesionales que intervienen de manera directa o indirecta en la educación de los niños ciegos o deficientes visuales. La población destinataria de esta acción formadora es la siguiente:
a) Profesores de centros educativos que tienen alumnos ciegos o deficientes visuales en sus aulas.
b) Psicólogos y pedagogos de los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica.
c) Alumnos de las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado (Maestros).
d) Alumnos de las Facultades Universitarias de Psicología y Pedagogía.
e) Postgraduados.
f)
Las modalidades formativas establecidas son, por lo general la impartición de cursos de 30 horas de duración y en el caso de la formación altamente especializada a postgraduados mediante un Master Universitario de Formación y Educación de personas ciegas y deficientes visuales en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid de dos cursos académicos de duración.
¿Cual es el currículum formativo que se establece para los profesionales de la Comunidad educativa?
Por lo que respecta a la formación dirigida a los profesores de colegios de integración y a los psicopedagogos los temas básicos son los siguientes:
1. El desarrollo psicoevolutivo del niño ciego.
2. Anatomía y fisiológia de la visión.
3. Estimulacion y rehabilitación visual.
4. Habilidades de autonomía personal: Habilidades de la vida diaria y Orientación y Movilidad.
5. La atención temprana.
6. Deficiencias concurrentes. La sordoceguera.
7. El Braille.
8. Didácticas específicas. Matemáticas, Ciencias sociales, Ciencias Naturales, Educación Artística, etc.
9. Tiflotecnología.
10. Las adaptaciones curriculares en los niños ciegos y deficientes visuales.
11. La orientación e intervención familiar.
12. El funcionamiento general de los Equipos Específicos de Atención educativa a las personas con ceguera o deficiencia visual.
Por lo que respecta al Master de Educación los contenidos alcanzan un mayor nivel de especialización con objetivos científicos reeridos a la capacitación teoríco-práctica de especialistas en la educación de personas ciegas y deficientes visuales. Se abordan temas como:
1. Los programas y servicios de la ONCE en materia de prestaciones sociales y educativas.
2. Las bases anatómicas y fisiológicas de la visión.
3. Las deficiencias concurrentes con la ceguera.
4. El desarrollo psicológico del niño ciego.
5. El aprendizaje sensorial.
6. Las bases educativas: evaluación.
7. La familia del niño ciego: intervención
8. La atención temprana.
9. Los códigos de lectoescritura: tinta-Braille.
10. Los programas educativos con los niños ciegos.
11. La práctica psicomotriz.
12. Las habilidades sociales en las personas ciegas.
13. Las habilidades de autonomía personal: OyM, HVD.
14. La inserción laboral de las personas ciegas o deficientes visuales.
15. Las nuevas tecnologías.
Todo ello con las correspondientes prácticas en los centros y servicios de la ONCE.

2. Estructuras o servicios que desarrollan la formación de profesionales.
En la nueva reordenación de los Servicios Educativos de la ONCE se planifica la formación a través del módulo de Formación de Profesionales de los Centros de Recursos, estructura recientemente creada, en coordinación con los servicios centrales de la ONCE, para diseñar el programa formativo anual para la zona geográfica de influencia, tanto en la modalidad de formación interna (los propios profesionales de la institución) como en la formación de los profesionales y profesores de la comunidad educativa.
¿Cuáles son las demandas de formación de los profesionales internos?
Obviamente la demanda de formación es diferencial en función de la modalidad de intervención educativa de cada profesional. Así, por ejemplo las necesidades del Técnico en Rehabilitación Básica son distintas a las suscitadas por el psicólogo, pedagogo o profesor, por citar algunos casos. No es propósito en esta exposición de entrar en el análisis de los temas específicos.

3. Las nuevas necesidades en materia de Formación de Profesionales.
Desde el punto de vista de la gestión educativa en materia de formación se vislumbra como de importante necesidad la creación de una base documental sobre la formación del profesorado en el ámbito de la educación de las personas ciegas y deficientes visuales como fuente permanente de acceso a la información por parte de los profesionales de la educación. Todo ello, debería tener una proyección internacional vía INTERNET teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
a) Las áreas educativas.
b) La innovación educativa.
c) Las modalidades de formación.
d) La formación inicial del profesorado.
e) Las ayudas a la formación.
f) Intercambios internacionales.
g) Formación de postgrado.
h) Detección de necesidades de formación.

Todo ello implica la creación de un thesaurus informático específico con descriptores específicos de la educación de personas con ceguera o deficiencia visual.

Finalmente queremos analizar una modalidad formativa que promete ser de gran valor por cuanto que aporta elementos muy prácticos en la formación de profesionales de la educación de personas ciegas y deficientes visuales. Se trata de las estancias como una modalidad de intercambio de profesionales (intercambio y aprendizaje entre iguales, MEC, 1995). Las estancias consisten en la permanencia temporal (una semana de duración aproximadamente) de profesionales de los Equipos Específicos de atención educativa a las personas con ceguera y deficiencia visual en la sede de otro Equipo. Se trata de ofrecer experiencia positiva de respecto a alguna de las funciones que éste lleva a cabo, para debatirla con los profesionales del otro Equipo que en ese mismo aspecto encuentra dificultades.
El procedimiento para desarrollar esta modalidad es el siguiente: a través del Director de Educación Integrada se detectan las áreas o funciones en las que el Equipo interviene acertadamente como experto y en qué áreas el Equipo necesita un contraste o ayuda de otro Equipo. Ello obliga a desarrollar un programa sistematizado de Formación de Estancias, para lo cual debe mediar entre los Equipos un Proyecto de Estancia formativa y su posterior evaluación. Debe existir, pues, un Proyecto de Oferta (Del Equipo Experto que ofrece formación) y un Proyecto de Demanda (Del Equipo que solicita la formación).
¿Cuando un Equipo puede considerarse como experto? Considerarse experto supone desarrollar estrategias eficaces de intervención educativa adecuadas para resolver problemas que con anterioridad se hayan planteado. Por ejemplo: Determinación del código de trabajo (tinta, Braille o mixto), las Adaptaciones Curriculares Individualizadas, la intervención familiar, la adaptación de materiales, las nuevas tecnologías, etc.
Con todo ello se pretende como objetivo inicial, constituir un banco de datos de Equipos y áreas ofertantes y demandantes de formación específica. El desarrollo de esta modalidad formativa es un reto que la ONCE tiene que asumir y proyectar para la mejora de la atención educativa a los alumnos ciegos y deficientes visuales.
 
 
 
 
 
 

BIBLIOGRAFÍA.

Medina, A. (1995): Formación del profesorado e innovación curricular. Rev. Bordón, vol. 47, 2, 143-161..
Roth, R. (1989): Preparing the reflective practitioner: Transforming the aprentice trough the dialiectic. Journal of Teacher Education, 40 (2), 31-35.
Stenhouse, L. (1982): Investigación y desarrollo del currículum. Madrid. Morata.
Imbernón, F. (1994): La formación y el desarrollo profesional del profesorado. Barcelona, GRAÓ.
Joyce, B. y Showers, B. (1988): Student Achievement through Sataff Development. New York. Logman.
MEC, (1995): Orientaciones para la elaboración de proyectos y memorias de los EOEPs. en su participación en la modalidad de estancias. dirección Gral de Renovación Pedagógica. Madrid.
Meirieu. Ph. (1987): La formación continua de los enseñantes centrada en los problemas prácticos de la clase. En MEC: Formación permanente del profesorado en Europa: Experiencias y perspectivas. Madrid.
OCDE-CERI, (1985): La formación de maestros en ejercicio. Condición de cambio en la escuela. Madrid. Narcea.
ONCE, (1996): La estructura modular. Documento Interno. Madrid.
Showers, J.; Joyce, B.; Bennet, B. (1987): Synthesis of research on staff development: A framework for future study and a state-of-art analysis. Educational Leadership, 45 (3), 77-87.
Sparks, D. (1983): Synthesis of research on staff development for effective teacing. Educational Leadership, 41, (3), 65-72.

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